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Archivo de la etiqueta: narrador

¡Muchísimas gracias a todos!

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Cuando cree este blog no me imaginaba llegar tan lejos, y aunque con alguna parada obligatoria en el camino, he seguido el camino de la escritura con la fuerza de la ilusión y mucha imaginación, con variedad y subiendo entradas que creo son interesantes para el que empieza a escribir, un oficio maravilloso en el que todo es posible. Ya son 708 seguidores en este humilde blog y 63.510 visitantes hasta el momento. Gracias a todos y cada uno de vosotros. Crear, imaginar y trabajar hasta que los sueños se vuelven realidad. “Si quieres subir una montaña no dejes de enfocar la montaña…”. Os dejo algunas frases sobre esta afición, la de escribir y crear:

Richard Peck, narrador: “El primer párrafo es el último disfrazado.”

Gabriel Preil, poeta: “La primera línea de un poema es un halcón que no deja escapar a su presa.”

Igor Stravinsky, compositor musical: “Demasiadas obras concluyen mucho después del final.”

Richard North Patterson, narrador: “La escritura no es producto de la magia, sino de la perseverancia.”

Tobías Wolff, narrador: “Hazlo. Trabaja duro en ello. Pero hazlo.”

Judith Guest, narradora: “El ´creador´ y el ´editor´. Las dos mitades de todo escritor- deben dormir en piezas separadas.”

Rudyard Kipling, narrador: “Las palabras constituyen la droga más potente que haya inventado la humanidad.”

Clint Eastwood, actor y cineasta: “Respeta tus esfuerzos, respétate a ti mismo. El auto respeto conduce a la autodisciplina. Cuando cuentas con estos dos factores es cuando tienes el  verdadero poder.”

Truman Capote, narrador: “Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras.”

Richard Bach, narrador: “Un escritor profesional es un amateur que no se rinde.”

W. Somerset Maugham, narrador: “Escribir con sencillez es tan difícil como escribir bien.”

Robert Benchley, narrador: “Me llevó quince años descubrir que no tengo talento para escribir. Pero no pude dejar de hacerlo, pues para ese entonces yo ya era demasiado famoso.”

John Ciardi, poeta y ensayista: “No es obligatorio sufrir para ser un poeta. La adolescencia ya es bastante dolorosa para cualquiera.”

Lewis Carroll, narrador: “¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?”

Marcia Davenport, narradora: “Cuando estoy lista para comenzar a escribir un libro, empiezo por el final.”

Proverbio yiddish: “Si una persona dice que eres un burro, no te preocupes. Si lo dicen dos, presta atención. Si lo dicen tres, cómprate una montura.”

Gunnar Ekelof, narrador: “Denme veneno para morir osueños para vivir.”

Benjamín Disraeli, ensayista: “Cuando necesito leer un libro, lo escribo.”

Lord Byron, poeta: “Ciertamente, es agradable ver estampado el propio nombre; un libro es siempre un libro, aunque no contenga nada.”

Arturo Pérez Reverte, narrador: “La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros.”

Emile M. Cioran, filósofo: “Un libro es un suicidio aplazado.”

William Shakespeare, dramaturgo: “Acción es elocuencia.”

Gordon R. Dickson, narrador: “Una historia funciona cuando contiene bombas de tiempo dispuestas a estallar en la próxima página.”

Aristóteles, filósofo: “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto. Es un hábito.” Cuando le preguntaron a Saul Bellow cómo se sentía después de ganar el Premio Nobel, respondió: “No lo sé. Aún no escribí sobre eso.”

Roman Jakobson, ensayista: “Algo es bello en relación con su contexto.”

Robert Graves, narrador: “La cosa por decir, dila.”

John Steinbeck, narrador: “Las correcciones hechas durante el proceso de creación son, por lo general, excusas para no seguir adelante.”

Samuel Beckett, narrador: “Las palabras son todo lo que tenemos.”

Michael Dorris, narrador: “Mi objetivo como escritor es desaparecer dentro de la voz de mi historia, convertirme en esa voz.”

Ursula K. Le Guin, narradora: “Las primeras oraciones son puertas a mundos.”

Walter Matthau, actor: “Todo lo que necesitas son cincuenta golpes de suerte.”

 
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Publicado por en julio 31, 2014 en Artículos, General, Guión, Notícias

 

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El narrador y sus funciones

El narrador cumple varias funciones: al ser la voz que nos cuenta es quien nos proporciona información sobre la historia. Gracias a él conocemos a los personajes, e incluso podemos meternos en sus mentes y compartir sus sentimientos, deseos o sus odios más profundos. Pero dependiendo de cómo sea ese narrador, este podrá mostrarnos unos aspectos u otros.

La fuerza del narrador

La fuerza del narrador

Toda historia de ficción es narrada por alguien y esa voz narrativa puede contar la historia desde la primera, la segunda o la tercera persona. Quien nos cuenta en primera persona es un personaje que se encuentra dentro del espacio narrado; en tercera persona es una voz que cuenta desde el exterior y en segunda puede estar dentro o fuera del espacio narrado, en una posición más ambigua. Pues bien, lo que nos interesa ahora es saber qué nos pueden mostrar y qué limitaciones tienen cada uno de ellos.

No contamos igual un acontecimiento que nos haya sucedido directamente -donde estemos de alguna forma implicados- que algo que le haya sucedido a otro, y esto ocurre porque nuestro punto de vista es distinto. Por ejemplo, si dos personas discuten en la calle y nos paramos a observar, no veremos sólo a los dos protagonistas del incidente sino también a la señora que se ha detenido a mirar desde la acera de enfrente, o a un tercero que se acerca a intermediar…, de manera que tendremos una visión general de lo que está pasando alrededor del suceso concreto. Pero si en esa misma calle nos encontramos a una amiga y nos acercamos a saludarla, se reducirá nuestro campo de visión de lo que está acontece alrededor, sólo estaremos centrados en este encuentro y en la conversación que estamos manteniendo. De igual forma ocurre con los puntos de vista dentro de la narración literaria, si un narrador nos cuenta desde fuera del espacio narrado (en tercera persona) su visión será más amplia que la del personaje que nos está contando desde dentro del mismo, ya que su mirada se limitará a lo que puede conocer desde esa primera persona. Tenemos aquí pues dos puntos de vista muy distintos que van desde contemplarlo todo hasta lo que únicamente puede ser visto por un personaje. Y aquí radica la diferencia fundamental a la hora de elegir un narrador u otro, es decir, la información que cada uno puede dar al lector, y que en definitiva nos remite a cómo se va a contar la historia.

Veamos unos ejemplos:

“La primera carta, la primera fotografía, le llegó al diario entre la medianoche y el cierre. Estaba golpeando la máquina, un poco hambriento, un poco enfermo por el café y el tabaco, entregado con familiar felicidad a la marcha de la frase y a la aparición dócil de las palabras.”

El infierno más temido. Juan Carlos Onetti.

“Esto sucedió cuando yo era muy chico, cuando mi tía Matilde y tío Gustavo y tío Armando, hermanos solteros de mi padre, y él mismo, vivían aún. Ahora están todos muertos. Es decir, prefiero suponer que están todos muertos, porque resulta más fácil, y ya es demasiado tarde para atormentarse con preguntas que seguramente no se hicieron en el momento oportuno”.

Paseo. José Donoso.

Si observamos con atención estos dos ejemplos vemos en ellos dos puntos de vista muy distintos. En el segundo caso el narrador-personaje nos cuenta desde dentro de la historia, su punto de vista es de alguien implicado y como tal puede contarnos la historia de las personas que él conoció, así como sus propios temores, sus dudas o sus miedos. En el texto de Onetti lo que nos encontramos es un narrador que tiene un punto de vista externo de la historia que nos está contando pero que además no sabe sólo lo que hace el personaje (golpeando la máquina) sino que también nos relata cómo se encuentra (un poco hambriento, un poco enfermo), es decir, puede ver lo que le sucede fuera y dentro, algo que le no le sería posible al narrador-personaje, a no ser que se tratase de él mismo. En definitiva y simplificando al máximo, cuando un narrador cuenta en tercera persona situándose fuera de la escena, puede tener un campo de visión absoluto del mundo narrado (narrador-omnisciente) y por lo tanto conocerlo todo de cada uno de los personajes, entrar y salir de sus mentes, informarnos de cuanto les acontece, piensan o sienten, incluso hacer reflexiones y juicios sobre sus actos. Pero también en tercera persona y desde fuera del espacio narrado, podemos encontrar un narrador que limita su campo de visión y por lo tanto, como narrador omnisciente limitado o cuasi-omnisciente, nos muestra los hechos de forma “objetiva”, sin juzgarlos, describiendo lo que cualquier persona podría observar. (un narrador testigo, por ejemplo). Mientras que la primera persona suele ser un narrador protagonista o un narrador deuteroagonista, ese narrador próximo y habitualmente discreto secundario que sin embargo nos permite conocer mejor al narrador (como el doctor Watson de Sherlock Holmes…) Esto más o menos lo sabemos todos pero, ¿qué ocurre cuando el narrador (persona gramatical) y el focalizador (desde quién se cuenta) resultan el mismo?

La Propuesta:

Como propuesta de esta semana vamos a tomar el siguiente texto y continuarlo.

“Al llegar a mi casa y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir. Intrigado, decidí seguirme (…)”

Como podemos observar, aquí tenemos a una solo persona gramatical (la primera) y a dos personajes: uno que se observa y otro que es observado por el primero, es decir, tenemos una primera persona, dos personajes, y un focalizador: el que dice “al llegar a mi casa …” ahora bien, vamos a continuar el texto desde aquí respetando este planteamiento. Por lo tanto, todo nuestro texto será escrito siempre en primera persona y se deberá notar en todo momento que se trata de “dos” uno que sigue al otro, y que son el mismo. Es un reto difícil, lo sabemos, pero creemos que nos permitirá tener claro quién narra y quien es “narrado” aunque se trate de uno mismo. Buen fin de semana!

Por: Jorge Eduardo Benavides
 
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Publicado por en diciembre 26, 2008 en Artículos, Cuentos, General, Guión, Novela

 

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El narrador ¿Quién es el cuentacuentos?

Una de las cuestiones fundamentales y más importantes a la hora de escribir una obra de ficción es que el escritor encuentre la voz adecuada para contarla, o lo que es lo mismo encuentre la respuesta a la pregunta ¿quién va a contar la historia? Toda obra de ficción está narrada por alguien y esta voz es la que nos guía a lo largo de la historia. De la misma manera que nadie cuenta igual un mismo suceso, tampoco un narrador es igual a otro y por lo tanto su elección determinará cómo se cuenta la historia. Aunque a simple vista esto puede resultar más que obvio para muchos, la cuestión no es insignificante y merece que pensemos bien en ello: no se elige de manera arbitraria quién cuenta la historia. Y no es igual, como ya hemos visto, que el narrador sea un hombre, un niño, una mujer, una persona, una que esté de paso, un animal, una piedra etc… Pero es que además nosotros no contamos igual un acontecimiento que nos haya sucedido directamente, donde estemos de alguna forma implicados, que algo que le haya sucedido a otro. Del mismo modo, el narrador tiene diferentes posiciones desde las que puede contar. Con esto queremos decir que se puede encontrar dentro o fuera del espacio narrado y, por lo tanto, narrar en primera, segunda o tercera persona.

Ejemplos:

“La intranquilidad de los pasajeros aumentó; el loco carruaje se bamboleó sobre sus grandes resortes de cuero, y se inclinó hacia uno y otro lado como un barco flotando sobre un mar proceloso. Yo tuve que sujetarme. El camino se hizo más nivelado y parecía que volábamos sobre él. Entonces, las montañas parecieron acercarse a nosotros desde ambos lados, como si quisiesen estrangularnos, y nos encontramos a la entrada del desfiladero de Borgo. Uno por uno todos los pasajeros me ofrecieron regalos, insistiendo de una manera tan sincera que no había modo de negarse a recibirlos. Desde luego los regalos eran de muy diversas y extrañas clases, pero cada uno me lo entregó de tan buena voluntad, con palabras tan amables, y con una bendición, esa extraña mezcla de movimientos temerosos que ya había visto en las afueras del hotel en Bistritz: el signo de la cruz y el hechizo contra el mal de ojo..”

DRÁCULA.  Bram Stoker.

Observemos este fragmento de la novela Drácula y hagámonos la siguiente pregunta ¿quién cuenta la historia? Nos encontramos aquí ante una voz narrativa en primera persona (se inclinó; me ofrecieron…). Es un personaje el que cuenta desde dentro de la historia, y por lo tanto, participa de lo que está sucediendo. En este caso además este personaje coincide con el protagonista, por lo se comporta como una narrador bidireccional, puesto que tan pronto actúa como uno más de los personajes de su historia como tan pronto él mismo se constituye como narrador de la misma. Saber aprovechar esas dos facetas puede resultar valiosísimo para un escritor y vale la pena reflexionar sobre el particular.

Otro ejemplo:

“Ender asintió con la cabeza. De repente, la pared que había detrás de el se hizo transparente. No era por lo tanto una pared, sino un campo de fuerza. La sala de batalla era diferente también. En el aire estaban suspendidas enormes cajas marrones, obstruyendo parcialmente la visión. Luego ésos eran los obstáculos que los soldados llamaban estrellas. Parecían estar distribuidas al azar. A Bonzo parecía no preocuparle dónde estaban. Aparentemente, los soldados ya sabían cómo desenvolverse con las estrellas. “

EL JUEGO DE ENDER. Orson Scott Card.

En estas líneas, observamos ya claramente las diferencias con el ejemplo anterior, la voz narrativa corresponde a un tercera persona (era; asintió; llamaban…) pero además no participa de los hechos, es decir, se encuentra fuera del espacio narrado y desde ahí nos cuenta la historia. Este suele ser el llamado narrador omnisciente y actúa como un dios que todo lo ve y todo lo sabe, dentro de la historia. Nos gusta pensar en él como la cámara que enfoca la acción o la voz en off de una película. Ahora bien, el narrador en primera y tercera persona son los más utilizados, pero veamos una muestra de narrador en segunda persona:

“Lees ese anuncio: una oferta de esa naturaliza no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más. Distraído, dejas que la ceniza del cigarro caiga dentro de la taza de la que has estado bebiendo en este cafetín sucio y barato. Tú releerás. Se solicita historiador joven.”

AURA. Carlos Fuentes.

Observemos cómo la voz narrativa corresponde a una segunda persona que utiliza el tú para contar (lees, dejas…) Pero en este caso no podemos saber si el narrador se encuentra dentro o fuera del espacio narrativo puesto que podría estar contando tanto desde el exterior como ser un personaje que se desdobla, hablándose a sí mismo. En este sentido el narrador en segunda persona es mucho más ambiguo que los dos anteriores.

John Hurt-El Cuentacuentos.

El cuentacuentos

Pero las cosas no son tan simples como decidir entre estas tres personas narrativas (gramaticales) y sus respectivas focalizaciones (¿desde quién se cuenta?) Hay muchas más posibilidades, resultantes de la mezcla de estas voces o del criterio para utilizarlas. ¿Recuerdan al narrador de Sostiene Pererira de Antonio Tabucchi? Es un narrador a medio camino entre el testigo y el omnisciente desde el arranque mismo de la novela: “Sostiene Pereira que le conoció un día de verano […] Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural y se ka habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte” Nada más ambiguo y engañoso que este narrador de quien no sabemos nada y que no parece comportarse como un narrador ni del todo testigo ni del todo omnisciente como sabrán quienes han leído la novela… y quienes no lo han hecho quedan emplazados a hacerlo para que comprendan hasta qué punto resulta vital entender el partido que se le puede sacar a un narrador. En las siguientes sesiones vamos a indagar un poco más acerca de este aspecto tan valioso en un texto narrativo y de cuya elección depende la eficacia del cuento. Por el momento vamos a dejar una pequeña propuesta que esperamos les resulte estimulante. Ya lo saben, un máximo de dos páginas a espacio sencillo.

Via: www.jorgeeduardobenavides.com
 
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Publicado por en diciembre 20, 2008 en Artículos, Cuentos, General, Guión, Novela

 

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