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Historias de Hollywood

El argentino Marcelo Mitnik está próximo a filmar su opera prima, “Living and leaving L.A.”, una comedia sobre un actor argentino que aterriza en Los Angeles en busca de la película para la que le habían contratado y que se frustró. Será la primera experiencia tras la cámara de este guionista que estudió en Hollywood guión y realización. Una entrevista exclusiva  e imprescindible para cualquiera que quiera dedicarse profesionalmente al cine. Viene calentita desde  Los Angeles gracias a Noticine.com. Mitnik nos desvela los secretos del éxito o el fracaso y de la lucha para crear en la meca del Septimo Arte.

Existe la idea de que los estudios de Hollywood están ansiosos por captar un buen guión. ¿Es eso cierto o no basta con tener talento para triunfar allá?

En general existe en Hollywood una desconexión entre lo que los estudios dicen y lo que hacen. Si hablas con sus ejecutivos, todos te van a decir que se mueren por captar “the next best thing”, ese guión original, diferente y que capture la imaginación del publico y los críticos. Pero a la hora de producir films, la gran mayoría elige comprar guiones basados en material preexistente: “remakes” de películas extranjeras o americanas, adaptaciones de libros o comics ,secuelas, precuelas, etcétera. Es más, cada año que pasa se producen menos “spec scripts”, o sea guiones originales escritos por guionistas por motu propio. El año pasado fue uno de los años de menor producción de ese tipo de libretos, a pesar de que fue un año record en recaudación. Si tomas las diez películas mas taquilleras del 2009 en Estados Unidos, encontraras que solo tres fueron guiones originales (“Up”, “Avatar”, y “Resacón en Las Vegas / ¿Qué pasó ayer?”). Todas las demás fueron creadas a partir de obras preexistentes : secuelas, adaptaciones de libros, remakes de programas de televisión, etc. Si tomas en cuenta las Top 20, la proporción es exactamente igual. Solo un 30% de material original es una desproporción demasiado grande. En 1999 la proporción era aproximadamente 50/50, así que claramente la industria está cambiando, moviéndose cada vez más hacia el lado de lo seguro, lo cual coincide con un crecimiento récord de los presupuestos: cuanto más cara la película, más segura necesita ser la inversión. ¿Y qué inversión es más segura que la de una obra cuyo éxito ha sido comprobado? De hecho, mi primer trabajo como guionista profesional en los EEUU fue para el “remake” Hollywoodense de una comedia romántica suramericana. Y entre mis próximos proyectos están los de opcionar los derechos de algunas películas de genero de habla hispana para sus “remakes” en inglés. “Remakes”” buenos y respetuosos, ¡no como algunos horribles que se hicieron! Pero “refritos” al fin y al cabo.

Hemos leído que un director le pidió este guión para adaptarlo él. ¿No le tentó la oferta? ¿O siempre quiso ser director además de guionista?

Sí, siempre quise ser director además de guionista. De hecho, mi decisión de especializarme en guión vino como consecuencia de que en EEUU si uno quiere dirigir, el camino más directo es el de tener un guión al que uno pueda “attachearse” como director. Hace algunos años, el director del que fue mi primer proyecto como guionista profesional leyó mi guión de “Living and Leaving LA” antes de seleccionarme. Como le gustó, me ofreció opcionarlo para dirigirlo él, pero mi idea había sido siempre la de dirigirlo yo. Así que, a pesar que una oferta como esa es siempre tentadora, preferí esperar hasta que fuera el momento adecuado y poder dirigir la película yo mismo.

Aunque la película tiene como protagonista a un actor argentino, imaginamos que se habrá nutrido usted de su propia experiencia como argentino en Hollywood para conformar el guión. ¿Qué tanto por ciento de autobiográfico hay en la trama?

Desde el momento que la historia cuenta las andanzas de un argentino en EEUU, es inevitable que haya algo de autobiográfico en el guión. A pesar de que yo no soy actor, y de que en mi caso vine a los EEUU a estudiar guión cinematográfico a la UCLA y no “a probar suerte” como el protagonista de mi película, mucho de lo que se cuenta en el guión está inspirado en algunas cosas que viví o de las que fui testigo en forma personal. En realidad, es imposible hacer un guión que no tenga algo de personal, incluso si las vivencias no son propias. Cada personaje tiene algún que otro elemento de uno. Mis profesores de la UCLA siempre decían, y con razón, “escribí de aquello que conozcas”, o dicho sea de otra manera: los mejores guiones son aquellos muy personales por alguna razón u otra.

¿Con una producción argentina y no norteamericana cree haber ganado en libertad?

Definitivamente. Por eso es que siempre quise hacerlo como producción argentina. En Argentina y en Europa (¡en realidad, en cualquier país del mundo que no sean los EEUU!) hay muchísimo mas respeto por el trabajo del guionista y del director. Y si bien este es un proyecto con mucho potencial comercial, también es cierto que es una película bien personal y diferente a lo que normalmente se hace en EEUU: es bilingüe, es una comedia mas “off beat”, de un tipo que no se suelen hacer mucho por aquí, etcétera. Eso no quiere decir que la producción será 100% argentina: es muy probable que sea una coproducción argentino-europeo-norteamericana, aunque basada en argentina.

¿Qué segundas lecturas podemos encontrar en su historia?

Una de las cosas de las que habla mi guión es de esta cosa multicultural que tiene Los Angeles. A pesar de que la mayoría de la gente que viene de afuera por poco tiempo no lo llega a ver, L.A. es una ciudad donde conviven gente de 180 países diferentes, donde se hablan mas de 200 idiomas, donde la diversidad étnica y cultural la vuelven una de las más interesantes del mundo (siempre y cuando uno realmente la explore más allá de lo que todo el mundo conoce, que es la imagen marketinera de Hollywood). Esto es una de las cosas que más me gustan de este lugar y que quería que fuera parte de mi película. De hecho, además de español e ingles, hay escenas con diálogos en coreano, turco, húngaro, etc. Y esto es algo que también me gustaría que se viera reflejado en el “detrás de las cámaras”, con gente de Argentina, Europa, Estados Unidos, México, etcétera trabajando juntos.

¿Qué consejos daría a un guionista latino que crea tener un buen texto para vender en Hollywood?

No sé, en realidad, porque no soy bueno para los consejos. ¡Las experiencias son tan personales! Lo único de lo que puedo hablar es de cómo yo viví mi carrera, mi comienzo en esta ciudad. Y mi experiencia fue muy particular: vine a estudiar un programa en la UCLA para guionistas por un año, me quede otro año para hacer el curso avanzado, luego me aceptaron en el programa de Master de la UCLA (¡un milagro, la verdad!), y comencé a hacerme conocer a través de concursos, etc. Mi primer y segundo trabajo de forma profesional, como guionista, los conseguí a través de gente que conocí a partir de mi experiencia en la UCLA o de premios como el Jack Nicholson Award, el Sidney Sheldon Screenwriting Award, el BAFTA/LA Award, etc. Y los demás trabajos surgieron a través de mis representantes, o de otros productores que me recomendaron. Pero te diría que, en términos prácticos y muy generales, hay ciertas cosas que son importantes para guionistas latinos o norteamericanos tratando de vender un guión aquí. Algunas son tan elementales, que me imagino que no hacen falta mencionarlas (formateo profesional, registrar el guión en el Writers Guild of America para proteger la propiedad intelectual, etc). Pero hay otras que son críticas: es fundamental que el guión este realmente listo. Todos tenemos ansiedad en mostrar el bebé, pero un primer draft no es un guión listo para ser mostrado a la industria. Un segundo draft tampoco, dado que recién allí uno comienza a entender su propio material. Lo más habitual es que un guión recién esté cerca de llegar a estar listo para ser mostrado a partir de la tercera o, más comúnmente, cuarta versión. Como dicen las viejas en Argentina, no existe una segunda oportunidad para una buena primera impresión, así que es fundamental que el guión no sea un “work in progress” cuando se muestre. Por supuesto que uno no deja nunca de reescribir. Un profesor que siempre admiré decía que un guión nunca se termina, solo se abandona. Pero es fundamental ser muy objetivo al analizar si es momento de compartirlo con gente de la industria.

¿Y una vez terminado o casi…?

Luego que esté terminado, no hay un solo camino para llegar a la gente adecuada. Los concursos y festivales serios pueden ayudar a dar visibilidad. Conseguir un agente o un contacto en Hollywood que pueda pasar el guión a quien corresponda es importante, dado que casi ninguna compañía acepta materiales no solicitados. Fuera de eso, es importante recordar que todo esto lleva mas tiempo de lo que uno cree, pero que si uno cree en su guión, tarde o temprano, es realmente posible llegar a concretar lo que uno se desea. Como en cualquier otra actividad, en nuestra industria la persistencia es clave. Como decía Woody Allen, “Eighty percent of success is showing up” (el 80% de la clave para el éxito lo da el estar allí). Si uno abandona antes de tiempo, es probable que no esté para cuando se comiencen a dar los resultados.

¿Qué cree haber aprendido usted sobre la industria norteamericana del cine que considera debería aplicarse en la Argentina u otro de nuestros países hispanos?

Una de las cosas mas valiosas que aprendí fue la visión industrial del cine, el internalizar que hacer películas no es lo mismo que escribir una novela o pintar un cuadro: Para que haya cine tiene que haber inversores, y esos inversores tienen que ganar dinero con su inversión. Es bastante simple y obvio en realidad, pero es algo de lo que a veces nos olvidamos en nuestros países, en que el cine es a menudo subsidiado. Ese concepto es algo que en la UCLA nos marcaron a fuego. Siempre nos decían: lo mas importante en lo que tienen que pensar para la primer película, es en la segunda película. O sea, si la primer película no funciona y es un experimento en el que los inversores pierden plata, es probable que no haya una segunda película. Ahora bien, yo también creo que hay muchísimas cosas de nuestras industrias que son maravillosas y que la industria americana no tiene, como el apoyo institucional al cine. Es altamente probable que muchas de las grandes películas argentinas o españolas (entre ellas, varios de mis films preferidos) no se hubieran podido hacer en EEUU, por haber sido proyectos muy personales, con alto valor artístico pero poco potencial comercial. Desde ese punto de vista, es maravilloso y esencial que exista un apoyo estatal a la realización cinematográfica. Creo, en definitiva, que ambos modelos tienen grandes ventajas y falencias, y que una combinación de ambos sería lo ideal.

Se enfrenta por primera vez a la realización de un largo… ¿Qué le asusta más de todo lo que ello conlleva?

Muy buena pregunta. Te diría que siento mucha confianza en el guión. Tal como se debe, lo reescribí muchas (¡muchas!) veces. Así que sé que funciona, que a la gente le gusta, les resulta divertido y les emociona. ¡Entonces en lo que debo enfocarme ahora es en hacer que mi trabajo de director no haga trastabillar el material! Para eso hay un par de cosas claves: dejar el ego de lado, y rodearme de gente con más experiencia y capacidad que la mía. Mi película ya tiene los productores ideales, gente a la que respeto mucho profesionalmente y en la que confío. Ahora es cuestión de elegir bien a las dos posiciones claves para un director, el Director de Fotografía y el Primer Asistente del Director. Con respecto al casting, la idea es no solo elegir gente que nos gusta sino con la que uno pueda trabajar bien (eso se puede ya comenzar a ver en las sesiones de casting). Fuera de eso, es fundamental tener una visión clara y hacer “los deberes” antes del rodaje (“pre-visualizations” y todo lo que te puede ayudar en el trabajo). La segunda parte clave del proceso es encarar el rodaje con humildad y confiando en el grupo de gente que uno eligió, transmitiendo claramente esa visión, y creando un clima de colaboración y tranquilidad en el set. ¿Que si me pone un poco nervioso la cosa? ¡Por supuesto! Y creo que un poquito de miedo es bueno. Ese miedo a no arruinar la sopa es el mejor impulso para prepararse lo mas que uno pueda antes del rodaje. ¡Nada como el temor para asegurarse que el paracaídas este en condiciones antes de saltar del avión!

¿ Intentó vender su guión a algún gran estudio?

Contrariamente a lo que publicaron un par de sitios en Internet, el guión de “Living and Leaving L.A.” nunca se mostró a estudios, dado que mi idea fue siempre la de hacerla como película internacional, pero desde Argentina. El único lugar al que envíe el guión en EEUU fue a concursos de guiones, donde el proyecto, por suerte, anduvo muy bien. Ahora que el proyecto ya tiene productores en la Argentina (Veronica Cura y Alex Zito, que son maravillosos), veremos de elegir los socios en EEUU y/o en Europa.

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Publicado por en marzo 15, 2010 en Artículos, Entrevistas, General, Guión, Notícias

 

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A por un cine más universal

Parece que últimamente las cosas están cambiando, parece que la industria cinematográfica española abre los ojos poco a poco a la realidad. Hartos del estancamiento y el abarrotado cine de autor, parece que se abre una nueva vía a la esperanza en nuestro país. Un camino más lógico y que apuesta por nuevas temáticas, más arriesgadas y sobre todo por lo que demanda el espectador: historias que lleguen al mismísimo corazón. Ya he escrito otras veces en este blog mi opinión sobre los vivarachos productores que se creen en posesión de las subvenciones que pagamos todos, de los tejemanejes, siempre despreciables e indignos en los tiempos que corren, de personajillos despreciables que se creen importantes y manipulan los sueños de todos a su antojo. ¡Basta ya de esta farsa! Se debe arriesgar por todo tipo de cine, incluyendo películas aptas para competir contra Hollywood y si no, aliarse con ellos para crear nuevos proyectos que arrastren las pasiones hasta las salas de cine. Hace falta dinero, sí, pero también falta la sangre, sudor y lágrimas de los que se quedan fuera sin que se les preste la menor oportunidad.

Hace unos días, Álex de la Iglesia dio un discurso magistral en la gala de los Goya, un canto a la esperanza del que no desiste y vive con pasión esto de crear historias. Acabó con: fuerza y honor (el código del gladiador), justo lo que hace falta además de transparencia y apostar por valores más universales y no tan locales, pues la esencia de lo que sé es no se pierde hablando de cosas que sólo algunos entienden.

Os dejo esta entrevista hecha a Álex de la Iglesia por el diario El País, muy, muy interesante y ojalá que visionaria:

Yo me dedico a esto del cine desde hace veinte años. Es mi trabajo, con las películas pago la hipoteca y el colegio de las niñas. Cuando las películas van mal, se me ponen los huevos de corbata porque igual no consigo trabajar el año que viene. Cuando van bien, puedo pensar en proyectos más arriesgados. Así funciona. Vales lo que ha hecho tu última película. Todos lo sabemos y me parece justo. Son las reglas del juego.

¿Qué es esta historia del cine español? ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí, y no otros mejores, que seguro que los hay? ¿Por qué lo de fuera parece mucho más bonito? ¿Por que Spiderman 3 no es española? Todas estas preguntas y muchas más se responderán adecuadamente en este apasionante artículo.

A los que hacemos cine se nos presentan tres opciones: afrontar un proyecto pequeño, íntimo, personal, socialmente comprometido. Rodar una “pequeña joya”, como las denominaba Fernández-Santos, que nos da prestigio en festivales, pero que no genera industria. Éste ha sido el camino adoptado predominantemente desde los setenta y ochenta, y sigue vivo hasta hoy.

Dos: lanzarse al cine de género intentando llegar al público, con una productora que se deja la piel, con dinero de una televisión, muchas ganas y poca experiencia. Es el modelo nacido en los noventa, que ha dado buenos resultados y que genera industria, pero no la suficiente. Tres: salir corriendo y buscarte la vida en otra parte. Es el modelo adoptado por muchos amigos, que se hartan de peleárselo, o de las nuevas generaciones, que no quieren perder el tiempo. Me parece honesto. Tampoco genera mucha industria.

Hay otro camino. Pero antes de desvelarlo, una pequeña digresión sobre mi momento anímico actual. Escribo este artículo a las tres y veinte de la madrugada. No puedo dormir porque tengo un jet lag del quince, tras un viaje a Los Ángeles para hablar con Paramount y Universal de nuestro próximo proyecto. Como la mayor parte de los que nos dedicamos a esta profesión, aunque tu sede social esté en Burgos, llega un momento en que comienzas a viajar a Hollywood para reunirte con gente, asunto agotador y divertidísimo. Mi próxima película tiene producción francesa y española. Se rodará en inglés y contaremos con socios americanos. La película se rodará en Alicante, Londres y Miami. El equipo, madrileño, catalán y vasco, aunque también hay un par de tipos de Canarias. El vino, de La Rioja; el cordero, de Aranda.

Este sin Dios es la única manera de hacer las cosas desde Europa. Unirnos en proyectos comunes. Buscar financiación en otros países, coproducir. Si queremos jugar en primera división, hay que mover el culo. Creo que es posible. ¿Cuál es la síntesis del proceso dialéctico? Eliminar de la tesis los elementos que producen contradicciones. En este caso, a mi parecer, la solución pasa por intentar que nuestro cine sea menos español, aunque suene fuerte decirlo. Abrir los contenidos a mercados internacionales. Hay que abandonar la mochila de nuestro complejo intelectual, porque no deja de ser una excusa. Hablar de industria, de producto y de mercado. El cine es todo eso, y no tenemos que pedir perdón por ello. Las pequeñas joyas son maravillosas, pero son pocas. El mercado no puede abastecerse exclusivamente de Beluga. Esto es un trabajo, no una tienda delicatessen. Si pensamos en pequeño, si queremos artesanía en lugar de industria, estamos perdiendo un terreno que ocuparán los que piensan en grande.

Me quedan una cuantas preguntas por responder. En primer lugar: ¿quiénes somos? Los que podemos y queremos. Yo quería hacer cine, y punto. Ahora me siento parte de esto y estoy orgulloso, porque conozco a mis compañeros. Gracias a la Academia nos vemos todos los años, compartimos problemas y descubrimos que son los mismos. Tenemos que hablar, discutir, aportar soluciones, buscar que esto sea rentable. Cuando una película española triunfa, es bueno para todos. La Academia y sus premios son valiosísimos, nos sirven para levantar proyectos que no han tenido la repercusión adecuada, y pueden prolongar la vida comercial de una película para que los productores no pierdan dinero.

Si los señores productores no ganan dinero, no hacemos películas. Por Dios, abandonemos de una vez por todas el miedo a decirlo. Esto tiene que funcionar, no se trata de quedar bien en un festival y volverse a casa.

Segunda pregunta: ¿por qué estamos nosotros y no otros mejores? Porque esos mejores no llegan. No tienen la oportunidad. Muchos no consiguen aguantar el tirón. No es fácil dedicarse a esto cuando eres actor y no te llaman. Me río cuando leo que se deberían hacer menos películas. ¿Qué pasa con los técnicos? ¿Qué pasa con los de vestuario y maquillaje? ¿Qué pasa con los cámaras, foquistas, con los scripts? ¿De qué diablos viven sus familias? La única manera de tener una industria más sólida es rodar. Un ejemplo: muchos dicen que nuestro problema son los guiones. Que no se nos ocurren historias que enganchen. Solución: si los guionistas trabajan, y en lugar de un guión escriben veinte, las historias mejoran. Yo conozco el sudor, el trabajo. La inspiración no existe: es un invento de los poetas, que tienen muchísimo tiempo libre. Si los técnicos mejoran, las películas mejoran. Es de cajón.

Tercera pregunta: ¿por qué lo de fuera parece mucho más bonito? Porque tienen más dinero. Eso nos provoca envidia y fascinación. Solución: pongamos los medios para que nuestras películas provoquen envidia y fascinación. Juguemos la partida. Desde hace unos años lo estamos haciendo: ahí están Alatriste, Los otros, Hable con ella, El orfanato, Rec y tantas otras. Se puede.

Cuarta pregunta: ¿por qué Spiderman 3 no es española? Porque tenemos mucha suerte. Los contenidos pueden ser los mismos si el tratamiento es el correcto. Se pueden hacer películas de la Guerra Civil y que se vendan en todo el mundo: El laberinto del fauno es un buen ejemplo. No estoy hablando de dejar de ser nosotros ni de perder la identidad. El cine que se hace en este país es asombrosamente heterogéneo. Nadie está casado con nadie, no hay escuelas, ni corrientes, ni directrices. Aproveché­moslo, saquémosle partido, como el maestro Almodóvar ha sabido hacerlo. Hacer una película no es sólo hacer una película: es venderla, colocarla en el mercado. Ya no podemos seguir quejándonos. Se puede hacer. Unámonos para conseguirlo.

¡Yo estoy contigo!

 
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Publicado por en febrero 28, 2010 en Artículos, Entrevistas, General, Guión, Notícias

 

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