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La narrativa fantástica I

27 Feb

Mr. Lovecraft

Mr. Lovecraft

Los límites del concepto de narrativa fantástica, tras muchos estudios e importantes trabajos a partir de 1960, parecen haberse esclarecido, aunque presenten diferentes matices en cuanto a su clasificación y sus diferencias. Nos permiten concretar que obras pertenecen a esta vertiente.

Para delimitar que autores y qué obras pertenecen a este subgénero, antes vamos a realizar una exposición preliminar. Todorov estableció la ambientación entre lo extraño y lo maravilloso, la aparición de un elemento aparentemente irreal o metafísico en la realidad, eso determinaría efectivamente, su condición de fantástico, con referente real del presente.

Harry Belevan se ajusta a otra particulariedad, nos habla de la colisión del elemento “desreal” confrontada a la realidad, provocará el hecho fantástico; a pesar que lo sobrenatural varíe según la época, siempre existirá el primer concepto, penetrando con fuerza sobre el segundo, lo que producirá un efecto mágico, ya sea de horror o maravilloso.

Sin embargo, esta clasificación de los relatos siempre es variable. Enrique Anderson Imbert los divide en dos tipos: los dominados por lo sobrenatural parcial, el cuento de apariciones y lo sobrenatural total o cuento de maravillas. En los primeros, la realidad cotidiana se altera con una aprición extraña o sobrenatural, se rompe la apacible cotidianidad y la aparición de ese elemento, crea una ambigüedad esperada por el lector. En los segundos, todo escapa a la visión real, lo común, y proporciona la aparición de otros mundos, creados e ideados por la imaginación del autor, relatos de ciencia-ficción, cuentos de hadas o inantiles, situados en mundos mágicos y distantes a la vez que muy cercanos conforme se va internando el lector en ese mundo representativo. Bellemin distingue entre tres categorias: lo maravilloso, la ciencia-ficción y lo fantástico.

Una tipología muy ajustada a los cuentos del pasado siglo y sus vanguardias, pero con la penetración en nuevos mundos imaginarios, mundos nuevos por explorar, sobretodo a principios del siglo XX, se empieza a hablar de lo fantástico tradicional, interior, poético, metafísico (…) Una clasificación que permite además, combinarlos entre sí, con infinidad de posibilidades, con una producción nueva e innovadora, escondiendo muchas veces alusiones críticas de carácter social o político; indaga, busca, anticipacipa y sirve de guía hipotética sobre el rumbo que debe tomar la humanidad.

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Publicado por en febrero 27, 2009 en Artículos, Cuentos, General, Novela

 

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